Los Flavonoides son una clase diversa de polifenoles, o compuestos secundarios de las plantas, que se encuentran abundantemente en frutas, verduras, té, vino y cacao. Son responsables de la coloración viva (rojo, púrpura, amarillo) de muchos alimentos vegetales. La estructura molecular de los flavonoides les permite funcionar como potentes agentes antioxidantes y antiinflamatorios.
Actúan protegiendo las células del daño causado por el estrés oxidativo (radicales libres) y regulando las vías de señalización de la inflamación crónica (como la vía NF-κB y la liberación de citoquinas). También influyen en la función vascular al mejorar la producción de óxido nítrico (NO), lo que promueve la relajación de los vasos sanguíneos.
Existen varias subclases importantes: Flavonoles (Quercetina, Kaempferol, Miricetina, en cebollas, brócoli, té), Antocianinas (en bayas y vino tinto), Flavanonas (en cítricos) y Flavanoles (Catequinas, en té verde y cacao). Una dieta rica en flavonoides se asocia consistentemente con la prevención de enfermedades crónicas.