La vitamina C es mucho más que “defensas”: es clave para colágeno, antioxidantes, absorción de hierro y neurotransmisores, y su papel en la inmunidad está bien definido pero es más modesto de lo que vende el marketing.

Funciones principales de la vitamina C
- Síntesis de colágeno
La vitamina C es cofactor obligatorio de las enzimas que hidroxilan prolina y lisina, pasos imprescindibles para que el colágeno adquiera su estructura estable. Sin suficiente vitamina C, el colágeno se forma mal y aparecen síntomas como encías sangrantes, mala cicatrización, debilidad capilar y, en el extremo, escorbuto. - Antioxidante
Actúa como antioxidante hidrosoluble, neutralizando radicales libres en el medio acuoso y regenerando la forma activa de la vitamina E en las membranas. Esto ayuda a proteger lípidos (como las LDL) y estructuras celulares frente a la oxidación. - Absorción del hierro no hemo
La vitamina C reduce el hierro férrico (Fe³⁺) a ferroso (Fe²⁺), que es la forma absorbible en el intestino. Tomar vitamina C junto con alimentos ricos en hierro vegetal (legumbres, espinacas, cereales integrales) puede aumentar notablemente su absorción; informes de EFSA y otras agencias recogen mejoras de absorción de hasta alrededor del 50–70% en algunos contextos. - Síntesis de neurotransmisores y carnitina
Es necesaria para la síntesis de dopamina y noradrenalina, y también participa en la producción de carnitina, importante para el transporte de ácidos grasos a la mitocondria. Déficits importantes pueden contribuir a fatiga y alteraciones del estado de ánimo. - Sistema inmune
La vitamina C contribuye a:- Mejorar la función de barrera epitelial.
- Soportar la actividad de neutrófilos y linfocitos.
- Modular la respuesta oxidativa frente a infecciones.
Según la revisión Cochrane sobre resfriado común, la suplementación regular: - No reduce de forma significativa la incidencia de resfriados en la población general.
- Sí reduce la duración de los resfriados en torno a un 8% en adultos y 14% en niños.
Cuánta vitamina C necesitamos de verdad
Los valores de referencia europeos (EFSA/DGE) apuntan a:
- Ingesta recomendada (adultos sanos)
- Hombres: ≈ 110 mg/día.
- Mujeres: ≈ 95 mg/día.
- Para saturar el plasma y optimizar funciones antioxidantes
- Para reducción de resfriados en atletas de alta intensidad
- Nivel máximo tolerable
- La mayoría de organismos sitúan el UL (Upper Level) para adultos en torno a 2.000 mg/día (2 g/día).
Por encima de esos niveles, el riesgo de efectos secundarios digestivos aumenta sin un beneficio extra claro para la mayoría de personas.
Riesgos de dosis altas: más no es mejor
- Dosis >1.000 mg/día en personas sanas:
- Formación de oxalatos y riesgo renal
- A muy altas dosis mantenidas, parte de la vitamina C se metaboliza a oxalato, lo que en personas predispuestas puede favorecer la formación de cálculos renales de oxalato cálcico.
- En individuos con historial de litiasis renal, insuficiencia renal o factores de riesgo, conviene ser prudente y evitar megadosis prolongadas.
Formas de vitamina C: ¿cuál elegir?
- Ácido ascórbico
- Ascorbato de sodio / calcio (vitamina C tamponada)
- Vitamina C liposomal
- Encapsulada en liposomas para mejorar la absorción y prolongar niveles plasmáticos.
- Algunos estudios muestran biodisponibilidad superior o picos plasmáticos más altos, pero el coste suele ser entre 5–10 veces mayor que la vitamina C normal.
- Para la mayoría de personas, si la ingesta total está en rango adecuado, no justifica el precio.
- Vitamina C con bioflavonoides
- Los bioflavonoides cítricos pueden apoyar ligeramente la absorción y el efecto antioxidante global (sinergia).
- Buena opción si el precio es razonable, pero no imprescindible: la prioridad es alcanzar la dosis adecuada diaria.
Vitamina C e inmunidad: realidad vs mito
- En población general:
- En atletas de resistencia extrema:
En cualquier caso, la vitamina C es un apoyo, no un escudo infalible. Sueño, nutrición, estrés y hábitos de higiene siguen siendo determinantes.
Vitamina C y deportistas: dónde suma y dónde puede restar
Un punto muy interesante (y contraintuitivo): megadosis antioxidantes pueden interferir con algunas adaptaciones al ejercicio.
- Estudios como los de Paulsen G. et al. (2014, Journal of Physiology) han mostrado que suplementar con 1.000 mg/día de vitamina C + 235 mg/día de vitamina E durante programas de entrenamiento:
- Atenúa la señalización y los marcadores de biogénesis mitocondrial en músculo (por ejemplo, COX4, PGC-1α), es decir, reduce parte de la adaptación celular al entrenamiento de resistencia.
- En algunos trabajos sobre fuerza, se han observado cambios en señales de estrés oxidativo y fosforilación de proteínas sin un gran impacto en la ganancia de fuerza a corto plazo, pero se recomienda prudencia.
Interpretación práctica:
- Para atletas de resistencia, dosis moderadas de vitamina C pueden ser útiles como apoyo inmunitario, pero las megadosis crónicas de antioxidantes podrían amortiguar adaptaciones celulares si se toman justo alrededor de los entrenamientos de forma sistemática.
- Para entrenamiento de fuerza e hipertrofia, lo sensato es:
- Asegurar una ingesta dietética adecuada de vitamina C (200–200 y pico mg/día).
- Evitar megadosis diarias de antioxidantes justo alrededor del entrenamiento si el objetivo es maximizar las adaptaciones (crecimiento muscular, biogénesis mitocondrial).
Preguntas frecuentes
¿La vitamina C previene el resfriado?
- No, en la población general no reduce de forma significativa la probabilidad de resfriarse.
- Sí acorta la duración y, en grupos de atletas de resistencia, también puede reducir la incidencia cuando se usa de forma regular.
¿Cuándo es mejor tomar vitamina C?
- Lo más práctico es tomarla con las comidas, porque:
- Reduce el riesgo de molestias gástricas.
- Si tomas hierro vegetal, potenciarás su absorción si combinas ambos.
- Para objetivos de colágeno o antioxidantes generales, lo importante es la ingesta total diaria, no tanto la hora concreta.

¿Necesito suplementarla?
Probablemente no, si:
- Comes a diario suficientes frutas y verduras frescas (cítricos, kiwi, pimiento, brócoli, fresas, etc.).
- No fumas y no tienes patologías que aumenten las necesidades.
Podría tener sentido suplementar si:
- Tu dieta es pobre en vegetales frescos.
- Tienes aumento de requerimientos (fumadores, ciertos estados inflamatorios, recuperación de enfermedad).
- Eres atleta de resistencia con alta carga y resfriados frecuentes (siempre evitando megadosis sin control).
Fuentes consultadas:
Hemilä H., Chalker E. “Vitamin C for preventing and treating the common cold.” Cochrane Review.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23440782/
EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). “Scientific Opinion on Dietary Reference Values for vitamin C.”
https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2013.3418
German Nutrition Society. “New Reference Values for Vitamin C Intake.”
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26227083/
Paulsen G. et al. “Vitamin C and E supplementation hampers cellular adaptation to endurance training in humans: a double-blind randomized controlled trial.” Journal of Physiology, 2014.
https://physoc.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1113/jphysiol.2013.267419
Resumen divulgativo sobre cómo la vitamina C y E pueden atenuar adaptaciones al entrenamiento.
https://www.sciencedaily.com/releases/2014/02/140203084022.htm
Revisión sobre efectos de altas dosis de antioxidantes en adaptaciones al ejercicio de fuerza.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25075311/
Página de Vitamin C en Examine.com (dosis, inmunidad, colágeno, seguridad).
https://examine.com/supplements/vitamin-c/