1. Descripción
Los “alcalinizantes” en suplementación abarcan principalmente bicarbonato de sodio y sales de citrato (sodio/potasio/magnesio), usados para amortiguar acidez sistémica o del ejercicio. En rendimiento deportivo, el bicarbonato es un ergogénico con evidencia para esfuerzos de alta intensidad (1–7 min), ya que eleva el pH y bicarbonato sanguíneos, facilitando el buffering del H+. En salud, los citratos/bicarbonatos se usan para aumentar la citraturia (prevención de cálculos urinarios) o para acidosis metabólicas leves bajo supervisión.
La noción de que una “dieta alcalina” cura enfermedades carece de respaldo: una dieta rica en vegetales mejora la salud por sus nutrientes/fibra, no por cambiar el pH sanguíneo (fuertemente regulado). El uso deportivo del bicarbonato está limitado por su tolerancia GI.
2. Beneficios potenciales y usos tradicionales
El bicarbonato puede ofrecer un beneficio modesto en ciertos esfuerzos intensos. En litiasis, citratos y bicarbonato se utilizan en indicaciones concretas según tipo de cálculo y análisis urinario; no todos los cálculos se benefician de elevar pH.
3. Evidencia científica
NIH ODS describe resultados deportivos variables y estudios generalmente pequeños. En litiasis recurrente, las guías contemplan tratamiento alcalino en pacientes seleccionados, con seguimiento de citrato y pH urinario. Elevar demasiado el pH puede favorecer cálculos de fosfato cálcico.
4. Presentaciones disponibles
- Bicarbonato sódico en polvo/cápsulas; citrato potásico/sódico; mezclas “alkaline”.
5. Dosificación orientativa
Cantidad investigada en deporte: alrededor de 0,3 g/kg de bicarbonato en estudios breves, con elevada carga de sodio y posibles molestias digestivas. No es una recomendación para todos ni para personas con enfermedad renal o cardíaca.
Para cálculos o acidosis, la sal, dosis y controles son médicos. No se propone microdosificación universal ni combinaciones para potenciar rendimiento.
6. Para qué se utiliza actualmente
Se usan en deporte seleccionado y en indicaciones renales concretas. No se recomiendan para «alcalinizar el cuerpo», curar cáncer o limpiar riñones.
7. Efectos secundarios
El bicarbonato puede causar náuseas, diarrea, distensión y alteraciones de sodio o equilibrio ácido-base. El citrato potásico puede provocar hiperpotasemia grave, especialmente si se reduce la eliminación renal de potasio.
8. Interacciones específicas
Citrato potásico: revisar IECA, ARA-II y diuréticos ahorradores de potasio por riesgo de hiperpotasemia. Su uso puede estar contraindicado en determinadas insuficiencias renales.
Sales sódicas: valorar carga de sodio en hipertensión o insuficiencia cardíaca. Los cambios de pH pueden alterar otros medicamentos; confirma pautas con farmacéutico.
9. Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Más pH urinario es siempre mejor? No; el objetivo depende del cálculo y un exceso puede ser perjudicial.
¿Qué hacer si causa diarrea? Suspender y revisar la pauta, sin aumentar por tu cuenta.
10. Conclusión
Nivel de evidencia: favorable para usos deportivos y renales seleccionados; no aplicable a cualquier persona o cálculo. El control clínico es esencial en enfermedad renal.
Nivel de evidencia: Alta
11. Fuentes consultadas y evidencias científicas
Revisión editorial: 28 de octubre de 2026.