
El PABA (ácido paraaminobenzoico) es un compuesto orgánico que se encuentra en alimentos como los granos enteros, el hígado, la levadura y las espinacas. Aunque a menudo se le ha llamado “vitamina B10”, no se considera una vitamina en el sentido estricto, ya que el cuerpo humano no necesita consumirlo directamente, sino que se utiliza en la síntesis del ácido fólico.
El PABA ha sido históricamente utilizado para tratar una variedad de afecciones de la piel, como el vitiligo y la esclerodermia, debido a sus supuestas propiedades para proteger la piel y estimular la pigmentación. También fue un ingrediente común en los protectores solares.
Sin embargo, su uso como suplemento oral para estas afecciones es controversial, y la evidencia científica es muy limitada.
El PABA (ácido paraaminobenzoico) es un compuesto orgánico que se encuentra en alimentos como los granos enteros, el hígado, la levadura y las espinacas. Aunque a menudo se le ha llamado “vitamina B10”, no se considera una vitamina en el sentido estricto, ya que el cuerpo humano no necesita consumirlo directamente, sino que se utiliza en la síntesis del ácido fólico.
El PABA ha sido históricamente utilizado para tratar una variedad de afecciones de la piel, como el vitiligo y la esclerodermia, debido a sus supuestas propiedades para proteger la piel y estimular la pigmentación. También fue un ingrediente común en los protectores solares.
Sin embargo, su uso como suplemento oral para estas afecciones es controversial, y la evidencia científica es muy limitada.
La evidencia clínica sobre el PABA es muy débil. La mayoría de los estudios que apoyan su uso para el tratamiento del vitiligo y la esclerodermia son antiguos y no han sido replicados por la ciencia moderna. El PABA es más conocido hoy por su papel como bloqueador solar que por sus beneficios orales.
De hecho, el PABA no se considera un suplemento eficaz para la mayoría de sus indicaciones, y su uso se basa en la tradición y en estudios obsoletos. La principal preocupación de su uso oral son sus interacciones con medicamentos.
Se utiliza para la salud de la piel, especialmente en casos de vitiligo y esclerodermia, y como un componente de los suplementos de ácido fólico.
Es seguro en las dosis recomendadas. Los efectos secundarios son raros y leves, e incluyen: malestar gastrointestinal, náuseas, vómitos y, en casos raros, una erupción cutánea. El uso prolongado de dosis muy altas puede causar daño hepático.
Se desaconseja su uso en mujeres embarazadas o lactantes, y en personas con enfermedades hepáticas o renales.
Conclusión: El PABA es un suplemento con una evidencia muy baja (Nivel D) para la mayoría de sus usos en humanos. La falta de ensayos clínicos rigurosos y los riesgos potenciales de interacciones con medicamentos lo convierten en una opción poco recomendable.
No se debe usar para indicaciones médicas sin la supervisión de un profesional de la salud.
Nivel de evidencia: Muy baja (salud de la piel, vitiligo) / Nula (otras indicaciones).
El PABA (ácido paraaminobenzoico) es un compuesto orgánico que se encuentra en alimentos como los granos enteros, el hígado, la levadura y las espinacas. Aunque a menudo se le ha llamado "vitamina B10", no se considera una vitamina en el sentido estricto, ya que el cuerpo humano no necesita consumirlo directamente, sino que se utiliza en la síntesis del ácido fólico.
El PABA ha sido históricamente utilizado para tratar una variedad de afecciones de la piel, como el vitiligo y la esclerodermia, debido a sus supuestas propiedades para proteger la piel y estimular la pigmentación. También fue un ingrediente común en los protectores solares.
Sin embargo, su uso como suplemento oral para estas afecciones es controversial, y la evidencia científica es muy limitada.
La evidencia clínica sobre el PABA es muy débil. La mayoría de los estudios que apoyan su uso para el tratamiento del vitiligo y la esclerodermia son antiguos y no han sido replicados por la ciencia moderna. El PABA es más conocido hoy por su papel como bloqueador solar que por sus beneficios orales.
De hecho, el PABA no se considera un suplemento eficaz para la mayoría de sus indicaciones, y su uso se basa en la tradición y en estudios obsoletos. La principal preocupación de su uso oral son sus interacciones con medicamentos.
Dosis orientativas (adultos sanos).
| Objetivo | Dosis Típica Diaria | Notas |
| Salud de la piel | 300–400 mg | No hay evidencia sólida que respalde este uso; la dosis varía según el fabricante. |
Se utiliza para la salud de la piel, especialmente en casos de vitiligo y esclerodermia, y como un componente de los suplementos de ácido fólico.
Es seguro en las dosis recomendadas. Los efectos secundarios son raros y leves, e incluyen: malestar gastrointestinal, náuseas, vómitos y, en casos raros, una erupción cutánea. El uso prolongado de dosis muy altas puede causar daño hepático.
Se desaconseja su uso en mujeres embarazadas o lactantes, y en personas con enfermedades hepáticas o renales.
Conclusión: El PABA es un suplemento con una evidencia muy baja (Nivel D) para la mayoría de sus usos en humanos. La falta de ensayos clínicos rigurosos y los riesgos potenciales de interacciones con medicamentos lo convierten en una opción poco recomendable.
No se debe usar para indicaciones médicas sin la supervisión de un profesional de la salud.
Nivel de evidencia: Muy baja (salud de la piel, vitiligo) / Nula (otras indicaciones).
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